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Cuentan que el amor se esconde en el Mediterráneo. Dicen que se alimenta con su luz y es de ahí de donde proviene su intensidad y su pasión. Dicen que la locura, el egoísmo y la delicadeza la obtiene de la caprichosa luna que moldea el mar a su antojo y cuentan también que la ternura y la pasión las arranca de los suaves besos a la arena y de los rabiosos abrazos a la roca...
... Cuentan que de ese amor y de ese mar nació "Mediterráneo", la nueva colección de Pepe Botella.
Quizás haya sido esa luz intensa e infinita, capaz de cegar al resto de formas y matices que ilumina, la razón de la ausencia de cualquier tonalidad más allá de los colores naturales en la interpretación de ese mediterráneo.
Quizá Lucía pensó en la brisa, la que trae aromas de lejos, o imaginó las mareas, constantes caminos a casa, para dibujar vestidos vaporosos... gasas, volantes y vuelos.
La playa inspiró organzas de seda y plisados. Y la roca, la piel de la tierra que se alimenta del mar, mostró los brocados en cuerpos ajustados y faldas muy elaboradas.
Heroínas troyanas en vestidos de corte imperio, Alejandría en espectaculares drapeados, la antigua Roma en gasas de vestidos lacios y el sur, siempre el sur, en asombrosas faldas con volumen. Y sirenas orgullosas de mostrar sus piernas, en diseños de cortes asimétricos y sofisticada libertad.
Y todo iluminado, decorado y espiado por adornos de plata y cristal, aderezos que esconden la luna del Mediterráneo.
Cuentan que el amor se esconde en el Mediterráneo. Cuéntales que yo te espero.
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