Uno de nuestros proveedores comparte con nuvisystem.com sus ideas y conocimientos tras una extensa experiencia en el sector de las bodas:
Llevo unos d铆as realizando sondeos de opini贸n de forma no directamente intencionada. Distribuir publicidad
de una boutique de novias (folletos, cat谩logos, etc.), en los puntos receptivos estrat茅gicos de impacto,
situados en el radio de acci贸n que hayas escogido (tu barrio, tu ciudad, etc鈥), te acaba inevitablemente
vinculando estrechamente con dicho entorno geogr谩fico inmediato. No solo peluquer铆as, centros de Fitness
y Consultas m茅dicas privadas son receptivas de este tipo de lecturas. Tambi茅n he descubierto que hay
muchos otros lugares donde este tipo de lecturas tienen una aceptaci贸n m谩s que digna: las guarder铆as,
los locales de tercera edad, incluso oficinas y despachos (agencias de viaje, corredur铆as de seguros,
gestor铆as, etc.) donde com煤nmente hay chicas en la franja de edad de nuestro p煤blico objetivo (en
nuestro caso estamos enfocados exclusivamente a la novia). Ayer, por ejemplo, estuve haciendo unas
gestiones en el banco, y aprovechando la conversaci贸n con Elena, que se ocupa de nuestros asuntos, le
pregunt茅 鈥搇a costumbre supongo鈥 si por casualidad ten铆a a煤n amigas en edad de casarse. Tras excusarse
por los constantes estornudos que delataban un resfriado a煤n en estado de convalescencia, me dijo que
ella fue la 煤ltima en casarse en su pueblo en 2008. Despu茅s de ella no ha vuelto a haber m谩s bodas.
鈥 Ni se les pasa por la cabeza, me dijo.
Le pregunt茅 si ten铆a alguna pista acerca de las razones que las mencionadas amigas aduc铆an.
鈥 No tienen dinero para casarse como les gustar铆a. La actual coyuntura econ贸mica las tiene desmotivadas.
鈥 Quiz谩 hayan perdido la fe en el rito en si, indagu茅, con la intenci贸n de descartar esta raz贸n como la
principal causante de la situaci贸n.
鈥 Bueno, me dijo, no s茅 si el rito en s铆 鈥揺ntendiendo por ello la celebraci贸n misma鈥 se ha visto socavado
o si se ha perdido la fe en el matrimonio como instituci贸n. Es posible que una cosa est茅 llevando a la
otra. No lo s茅, honestamente. Lo que s铆 puedo decirte es que nunca como antes hab铆a visto tantas amigas
cuyo compromiso se ha roto en el 煤ltimo momento. Si hay otras razones a parte de los problemas
econ贸micos lo ignoro.
Ah铆 es donde comprend铆 que los acontecimientos mundiales no solo est谩n sacudiendo las finanzas familiares,
sino incluso los cimientos de las relaciones futuras. Desconozco si la llamada instituci贸n del matrimonio
est谩 en entredicho como base del n煤cleo social, como punto de partida y cimiento de la vida en sociedad.
Quiz谩 el futuro pr贸ximo nos deparar谩 una nueva estructura de convivencia no piramidal, donde ya no
hagan falta l铆deres, ni polic铆a ni recaudadores de impuestos鈥o que no me cabe duda es que muchas
personas seguir谩n sintiendo una pulsi贸n profunda a emparejarse, con la intenci贸n de sellar un compromiso
genuino de compartir vivencias y sus recuerdos. El mito de la media naranja, una hermosa historia que
explica el origen de todo tipo de amor basado en las afinidades de las almas, y que Plat贸n incluye en su
di谩logo, El Banquete, se halla anclado en el inconsciente colectivo de igual modo que las c茅lulas se
reproducen en virtud de la memoria que acumulan. Sea como fuere, la realidad es que hay ritos ancestrales
que marcan hitos en la existencia de las personas: el nacimiento, la independencia del nido de los
progenitores, la culminaci贸n de los estudios escogidos (para el que ha tenido el privilegio de acceder a
ellos), el emparejamiento, etc鈥ste 煤ltimo, hasta hace relativamente poco tiempo, constitu铆a para muchas
mujeres el elemento liberador y a veces br煤scamente desencadenante del proceso natural de emancipaci贸n.
Una "hu铆da" precipitada, o como poco con alevos铆a y sin premeditaci贸n, de la familia en la que una hab铆a
nacido, para, curiosamente, acabar fundando una r茅plica de ese patr贸n asociativo.
Afortunadamente la teor铆a evolutiva ha demostrado que, si bien lentamente, vamos actualizando nuestro
sistema operativo en la buena direcci贸n gracias a que tenemos, de serie, un procesador interno altamente
sofisticado, si se me permite el s铆mil inform谩tico. Por esa raz贸n, las personas ya no se casan simplemente
porque los padres y abuelos lo hicieron (aunque el componente tradicional no hay que descartarlo por
completo). Las razones para aceptar un compromiso de este calibre se basan, ahora m谩s que nunca, en
el respeto mutuo y en la equiparaci贸n a cualquier nivel de ambos miembros del acuerdo (dejemos los
tr铆os y dem谩s asociaciones y modelos de convivencia quiz谩 para otro debate). En esta tesitura, si bien
es cierto que coyunturalmente se impone en estos momentos tan delicados un recorte presupuestario
en lo que rodea al conjunto de la ceremonia nupcial, la ilusi贸n en la pareja por formalizar el compromiso
debe seguir manteniendo el rito consolidado, cualquiera que sea la tradici贸n o formalismo al que la pareja
desee adherirse. En este sentido, es bueno apuntar que la ceremonia matrimonial constituye una tradici贸n
ancestral muy anterior no solo a la liturgia las tradiciones judeo-cristianas, sino incluso a las egipcias,
acadias o sumerias, por lo que permanece fuertemente arraigada en el inconsciente colectivo. El hecho
de contraer nupcias, en definitiva, deber铆a quedar desligado definitivamente, desde la 煤nica 贸ptica objetiva,
la antropol贸gica, de cualquier credo o religi贸n, y quedar "religado" estricta y esencialmente a la energ铆a
universal del amor, que todo lo impregna y fecunda.
En lo que respecta a la celebraci贸n misma, la festividad que precede y sigue a la ceremonia, siempre
se puede aprovechar la situaci贸n de crisis para replantearse los dispendios y hacer un planteamiento m谩s
comedido, como muchas parejas est谩n practicando. Es posible pas谩rselo muy bien sin gastar tanto.Que
los grandes estafadores del mundo, ocultos hasta ahora entre bambalinas, no os impidan a quienes
dese谩is casaros, vivir vuestro sue帽o. Esta generaci贸n tiene la responsabilidad de ense帽arnos a todos los
que llevamos m谩s d茅cadas en la Tierra, que las ilusiones no pueden ser truncadas por razones ajenas
al amor, y que la esperanza no solo es lo 煤ltimo que hay que perder, sino m谩s bien la primera bandera
que hay que enarbolar.
Ezeiza Boedo
Lars Quetglas
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