De acuerdo con los últimos tiempos, somos cada vez más conscientes de la importancia que posee la piel, constituyendo una parte importante de nuestro cuerpo, así como su importancia estética. Por estos motivos, debemos cuidarla con el fin de que continúe cumpliendo sus funciones a la perfección. Además, debemos de tener en cuenta que en la piel se refleja todo: nuestras preocupaciones, el estrés, nuestros estados de ánimo (felicidad, cansancio, tristeza…) aportando luz, aspecto cetrino, etc., según el caso.
Por este motivo no se trata de mejorarla rápidamente durante el período de un mes, sino que se trata de un cuidado interno y externo.
A través del cuidado interior, conseguiremos una piel más sana y más joven, y lo que es más importante: un estado óptimo de nuestro organismo que se reflejará en nuestra piel. Para ello hay que seguir unos puntos, que en líneas generales pueden ser los siguientes:

1.- Ingerir una cantidad suficiente de agua
2.- Llevar una dieta equilibrada (Consumir fibra; no abusar de las grasas, siendo algunas de ellas muy importantes, tales como el aceite de oliva que contiene vitamina E; consumir verdura y fruta…)
3.-Descansar las horas suficientes en lo posible
4.- No abusar de alcohol, tabaco
5.-Realizar baños de sol, etc.
En cuanto a lo externo, deberemos tener tres frentes muy presentes:
- Dermatólogo/a
- Esteticién
- Maquillador/a
Lo adecuado es seguir unas pautas/ritual de cuidado diario, establecido por uno de estos profesionales, o bien la complementariedad entre los mismos. Para ello deberemos acudir a los mismos, entre un año y seis meses antes de la celebración de la boda, con el fin de que nos indiquen qué productos deberemos utilizar, cuáles son los tratamientos a seguir (dermatológicos, o estéticos), etc.
Lo primordial es tener presente la tipología de “nuestro problema”:

- en el caso de tratarse de una patología, acudir a un servicio dermatológico
- si la causa de nuestra consulta es distinta a la anterior, la esteticién deberá realizarnos un estudio de nuestra piel para saber qué tratamientos y en qué medida son los necesarios para que nuestra piel se muestre lo más radiante posible (limpiezas de cutis, peeling corporal, etc.)
- y por último, si el/la maquillador/a posee nociones de estética, cosmetología, y/o dermofarmacia, puede darte útiles consejos de cómo mejorarla ligeramente a través de la modificación o comienzo de una rutina personalizada y diaria (cremas, contornos, etc.).
Tenemos que tener presente que existe una total sinergia entre cuidado de la piel y maquillaje, lo cual nos llevará a lucir una piel y un rostro lleno de luz el día de tu boda, independientemente de que se trate de un acabado suave, más trabajado o “notorio”.
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