Costumbres ¿divertidas? en las bodas
Quien más y quien menos hemos debido asistir a alguna boda donde se ha dado algún tipo de costumbre, bien local o bien generalizada: rondar a los novios la noche anterior a la boda, para no dejarles dormir; el desayuno en casa de la novia, donde todo el mundo aparece por allí a las 8 o 9 de la mañana y además de café con leche hay una variada selección de alcohol…
Pero quizás las más conocidas sean las que se dan en el convite propiamente dicho, como el cortar la corbata del novio (o sus calzoncillos!) y la liga de la novia, para luego repartirla en trocitos a cambio de dinero. Cuando a mí me ha tocado hacerlo, he colaborado con gusto, por la tontería de tener un recuerdo más, pero lo cierto es que conozco gente a la que no le parece muy bien, y también entiendo sus motivos. Alegan que con el regalo que han dado ya han contribuido suficientemente al ‘bienestar’ económico de los novios, y que verse obligados a contribuir, porque si no corren el riesgo de ser tildados por otros invitados de ‘tacaños’, no hace mucha gracia. Además de que mucha gente suele ir a las bodas sin mucho dinero encima, porque al fin y al cabo vas ‘invitado’ a comer y ya llevas tu regalo, con lo que aparte de lo justo para alguna consumición o imprevisto, quizás no lleves mucho encima.
Distinto se ve, yo creo, si se hace cuando hay muchos niños en una boda, como pasaba cuando yo era pequeña, y sólo se pedían moneditas a cambio, porque lo que se sacaba era para chuches para ellos.
En la boda de una amiga, hace unos años, los amigos del novio (de otra localidad diferente a la de la novia) ‘amenazaban’ con soltar un cochinillo con un chalequito lleno de billetes e impregnado de grasa con la intención última, creo, de que los novios lo persiguiesen por todo el salón. Seguro que dicho así suena divertidísimo, pero ¿a quién le gustaría que se lo hicieran en su boda??? 
Luego están también las ‘bromitas’, a veces muy pesadas, que consisten en armarla en la habitación donde los novios pasarán la noche de bodas. No sé, a mí me encanta reirme, y me tomo por una persona que tiene bastante sentido del humor, pero hay cosas que no me harían ni puñetera gracia, la verdad. Supongo que un poco lo tiene que dar el sentido común (cuando lo hay,claro). Como en todo, debería prevalecer lo de que ‘lo que no quieras para tí, no se lo hagas a otro’.
En nuestra boda no hubo ninguna de estas cosas. Lo único que recuerdo que no conocía como costumbre es que los invitados piden que la pareja se bese tintineando en las copas con los cubiertos en vez de pedir ‘que se besen! que se besen!’. Y nos obligaban a hacerlo todo el rato!
pero esa costumbre sí me gustó mucho.
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