Cuando la gente te sorprende

“En la muerte y en la boda, verás quién te honra”. Como muchos otros refranes de nuestro extenso refranero español, este está lleno de mucha sabiduría.

Gracias a Dios aún no he tenido que pasar por la experiencia del funeral de ningún familiar directo, aunque en aquellos a los que he asistido he tenido la ocasión de comprobar cómo es así. A veces, sólo con la asistencia ya se demuestra que te importaba la persona que falta, así como su familia. Y si además se está cercano, se da consuelo y apoyo, esa familia doliente lo recordará toda la vida. Así como si se falta sin causa justificada y eres alguien importante que debería estar allí: las personas implicadas también lo recordarán siempre. Pero esta vez con motivo de tristeza e incluso de decepción.

Pues en las bodas, pasa un poco lo mismo. Que falte gente que te da igual, esos que se invitan por las circunstancias (a quienes normalmente no invitas tú de forma directa) da un poco igual. Pero si el que falta es alguien a quien tú tienes en cierta estima sin ninguna causa aparente (o creíble) que lo justifique, te llevas un gran palo. Sobre todo si tú antes sí que has estado ahí para ellos.

A mí me pasó eso en mi boda. Hubo gente que lo cierto es que me decepcionó un poco. Quizá yo les tenía en un nivel en el que ellos no me tenían a mí, y se vio. Yo creo que eso es lo que más te apena, el descubrir que no le importas tanto a esa persona como ella te importaba a ti. Pero no hay mal que por bien no venga, porque así se ajustan los afectos. No se pierde más el tiempo con relaciones que está claro que no eran tan profundas.

Y además, queda el lado aún más positivo, y es el de darte cuenta verdaderamente de la gente que ‘te honra’. Que le embarga la alegría desde que les das la noticia, que quieren participar desde el principio, que comparten tus momentos buenos y malos en la preparación de una boda, y que la hacen inolvidable con su sola presencia. Sabes que si uno sólo de ellos hubiera faltado, ya no hubiera sido lo mismo. Si algo me gustó de mi boda fue poder reunirme con ese grupo de personas especiales, algunas a las que hacía tiempo que no veía ni se veían entre ellas.

Al final, lo positivo es todo.


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