El abanico de novia
La verdad es que nunca pensé que iba a acabar llevando un abanico como complemento. Yo soy del norte, y la verdad es que nunca había visto ninguna novia con abanico (ni siquiera sabía que existieran abanicos para novias). Pero me casé en Andalucía, y ahí lo descubrí.
Supongo que cae un poco de cajón, en sí lo da el clima. En una boda en agosto en Oviedo puede o puede que no haga falta un abanico, pero desde luego en Sevilla es casi imprescindible. La idea se me ocurrió un día aquí en la ciudad donde residimos, que paseando, en el escaparate de una tienda de complementos vi un abanico de novia precioso.
Pensé varias veces en entrar a preguntar, pero nunca me venía bien. Y al final, acabé aprovechando una de nuestras visitas a Sevilla para mirar por allí. Fuimos claro está, al centro, a la calle Sierpes, donde hay un montón de tiendas donde encontrar todo tipo de complementos, también para novia, mucho más bonitos y variados que en las propias casas de novia. Peines, peinetas, mantillas, abanicos, por supuesto… primero encontramos uno precioso de madrina para regalar a mi suegra, con las varillas de madera y encaje negro. Y luego encontramos el mío, que es el que está en la foto.
Fue difícilisimo decidirse, por la amplitud de la oferta. No recuerdo en cuántas tiendas entramos, y bueno, después de un buen rato sopesando aquí y allí, me decidí por este. Los había preciosos y todos muy diferentes: de nácar, de madera, con encaje, de tela, con color, pintados… los precios son lo que echa un poco para atrás, porque claro, los hay desde 30 euros hasta más de 600, pero vamos, que entre medias hay mucho donde elegir. Entre los que más me gustaban a mí estaban entre 50 y 80 euros, y finalmente este me costó 95. Me parecía un poco caro, pero me enamoré de él, y pensé que sería un bonito objeto para que pueda pasar de generación en generación
You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.









Leave a Reply