El ajuar
La verdad es que dependiendo de a quién se le pregunte, el concepto y contenido del ajuar parece variar bastante. En un principio, se refería a la ropa de casa que la novia aportaba al matrimonio, como la ropa de cama, toallas, mantelerías… que a menudo se hacían a mano y se bordaban en casa (aunque la gente de ‘posibles’ podía mandarla a hacerlo a unas bordadoras).
En mi casa, mi madre decidió que el ajuar fuera la batería de cocina… no sé si alguna vez se le pasó por la cabeza hacernos ajuar, aunque quizá la idea se la quitamos nosotras, porque eso sí, recuerdo alguna conversación con ella en la que le decíamos que era una tontería gastarse un dinero en una cosa que parecería pasada de moda con los años. Sin embargo, a mi hermana, creo, le juntó también una vajilla y una cubertería muy bonitas. A mí sólo me juntó la batería de cocina, creo, la pobre, yo creo que me veía con menos posibilidades de casarme. Jajaja!
Y digo creo, porque aún ni siquiera la he visto. Yo llevo más de 10 años viviendo fuera de casa de mis padres, siempre en pisos de alquiler, y mis aperos de cocina son los viejitos que ella me iba dando de los suyos y otros que hemos ido comprando, y no tengo sitio físico posible para traerme nada más. A ver si pronto puedo estrenarla.
Una conocida mía me contaba hace años que en su tierra aún era muy acostumbrado hacer ajuar, y que a ella en el altillo su madre le tenía guardado de todo, entre ello muchos electrodomésticos pequeños, tipo batidora, robot de cocina, y eso. Pero que digo yo, que comprados como los tenía ya hace 10 años… algunos se quedarán obsoletos, no? No sé. Será porque como mis abuelos eran tan pobrecicos y no pudieron darles nada, y todo se lo compraron ellos cuando se casaron, me parece mejor comprarme yo las cosas a poquitos y sobre todo, a mi gusto.
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