El mehndi de novia

Me habría encantado haber tenido una recta final más pausadita antes de mi boda para poder haber encontrado alguien que me hiciera un mehndi. Aunque si lo hubiera tenido, quizás tampoco me lo habría hecho, porque no habría pegado ni con cola con el atuendo que llevaba.
Aunque ahora que lo pienso… jolín, de luna de miel estuvimos en Granada, seguro que por allí también me habría resultado fácil encontrar quien me lo hiciera… en fin.
Si nunca habíais oído hablar de ello, como veis por la foto, el mehndi no es más que un tatuaje hecho con pasta en polvo de henna, mezclado con agua caliente, y con algunas otras plantas para variar el color (té, café, índigo…). Se trata de un tatuaje temporal, no permanente, que se aplica como con una especie de canulitas de diferentes gruesos. Viene a durar unas cuatro semanas.
Lo han utilizado gran variedad de culturas desde Asia hasta el Mediterráneo, pero sobre todo es más conocido y practicado en entre árabes e indios. Y aunque el mehndi más característico es el de la boda, en realidad este adorno de la piel se puede hacer para la celebración de cualquier acontecimiento feliz (embarazos, nacimientos) porque se le atribuye la propiedad de propiciar la buena suerte y la prosperidad, y la de alejar los malos espíritus.
Se le llama mehndi también a la ceremonia en sí en la que se aplica el tatuaje, que si bien también lo llevan los hombres (aunque más pequeños y discretos), es principalmente una ocasión de reunión de mujeres. Las madres, hermanas, primas, amigas… se reúnen, un artista de henna las va pintando a todas, comen dulces, cantan canciones de boda antiguas, hacen chascarrillos ‘verdes’ a la próxima casada… Para ver algo parecido, os recomiendo ver la peli ‘La boda del monzón’, de Mira Nair. También podéis pinchar aquí si queréis ver cómo se va haciendo con detalle el menhdi en una casa de tatuajes.
A mí me lo hicieron hace muchos años unas amigas de Dubai, y me encantó. Me hicieron un diseño bastante discretito, pero precioso, en los dorsos de la mano. Era un poco cansado no poder moverte en tan buen rato, y tener que ir remojando el mehndi con limón y azúcar (cuanto más tiempo esté ‘fresca’ y húmeda la pasta, mejor tiñe). Pero el resultado merece verdaderamente la pena.
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