Eligiendo el menú
Bueno, ya tenemos la fecha, la iglesia, y normalmente, lo siguiente es el lugar del convite. Para hacerse una idea preliminar es bueno hacer un primer ‘casting’ de los sitios que más nos pueden llamar la atención a priori, y hacer una lista. Vamos visitando los diferentes lugares, y es conveniente que apuntéis las cosas que verdaderamente os gustan o no, las primeras impresiones a veces cuentan mucho. Hay que tener en cuenta el entorno, el espacio, el número de invitados, la accesibilidad (si tenéis invitados con problemas de movilidad es MUY importante)…
La oferta del menú puede ser extensísima, y muy diferente dependiendo de la región donde te cases, así como el precio, por supuesto. Pero entre algunas recomendaciones que yo haría a la hora de elegir, estarían:
1. el mismo hotel/restaurante te recomendará que no os durmáis en la higuera con las fotos, porque aunque podéis pagar la copa de encuentro todo lo larga que queráis, los invitados se cansan, y en realidad a todo el mundo le gusta compartir parte de ese tiempo saludando a los novios y sacándose fotos con ellos. Tiempo ideal de copa de encuentro: 45 minutos (y los novios llegando a los 30 minutos como máximo)
2. si vais a elegir un menú fuerte, de entrantes y dos platos principales (carne y pescado), que la copa de encuentro no sea muy cargada, pues quitaréis el apetito a los invitados y luego se estropeará la mayor parte de la comida. Y al contrario, si elegís un menú más ligerito, podéis poner más variedad y cantidad mientras os esperan.
3. en muchos restaurantes no hay opción de carne o pescado. Si quieres que tus invitados puedan elegir, en unos casos te haran pagar un plus por persona, con el que comprarán igual cantidad de ambas cosas para no quedarse cortos; y en otros tendréis que decidir un número X de carne y otro de pescado, y si luego no salen las cuentas, el que se queda sin comer lo que quiere es uno de vuestros invitados. Y por último os encontrareis dos platos, carne y pescado, en los menús más caros (como fue en nuestro caso, pero merecía la pena absolutamente porque el precio más caro en comparación con donde vivimos nos seguía resultando apañadísimo).
4. dejáos aconsejar en los postres por el experto de la casa. Yo pensaba que siempre pondría tarta de bodas, fuera del tipo que fuera, y acabé poniendo una mousse de Luis Felipe que se rompía de buena (la especialidad de la casa)
Ah, y tened en cuenta que los precios varían dependiendo del número de invitados, claro. Superior a 150, más bien 200, suelen ser los mejores precios, y algunos sitios superando también un numero determinado os pueden poner un autobús para los invitados (si os lo ofrecen, acordaos de pedirlo por escrito si no viene en el folleto). Y que casarse en viernes o en domingo suele tener descuento también. A nosotros nos hicieron un estupendo 5%, que en 10 euros no son nada, pero en los miles de una cena suponen un alivio tremendo.
Y disfrutad de la prueba del menú, que dicen que luego en la boda no comes nada… aunque desde luego no fue nuestro caso, porque lo único que no nos pudimos acabar a gusto fue el postre, porque nos levantamos a dar los regalos y ya se acabó todo
. Fuera agobios y disfrutad cada minuto!
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