¿Hay una edad ideal para casarse?
Románticamente hablando, es posible que no, y que cualquier edad sea ideal. Pero yo, que además de ser romántica, soy terriblemente práctica, creo que sí. Aunque más que en la existencia de una edad ideal para casarse, creo en la existencia de una edad antes de la cual uno no debería casarse. Me explico.
Nuestra tendencia actual, en las sociedades occidentales y occidentalizadas, es de casarnos alrededor de los 30, más bien superados. ¿Por qué? Siempre hay más de un factor, pero uno de los más llamativos probablemente haya sido la incorporación generalizada de la mujer a la educación superior y al mundo laboral. Queremos ser un yo individual antes de ser un nosotros, y disfrutar de nuestra libertad al máximo. Todo lo cual para mí es de lo más acertado, porque creo que antes de vivir la vida en común con alguien, uno debe conocerse a sí mismo y disfrutar de su espacio (llámesele o no soledad) hasta encontrar la persona adecuada para pasar a compartirlo. Si no disfrutamos de ese tiempo de autoconocimiento, podemos correr el riesgo de no llegar a conocernos realmente a nosotros mismos, y depender exclusivamente de la existencia del ‘otro’ ( o sucesivos ‘otros’).
Por eso, mi opinión personal es que más allá de ligues y amoríos espontáneos propios de la edad, comenzar una relación ’seria’ a una edad muy temprana (pongamos antes de los 20 años) puede tener complicaciones. Aunque a esa edad gran parte de nuestra personalidad está ya formada, aún nos faltan muchas experiencias por vivir que nos moldearán definitivamente (estudios, viajes, primeros trabajos, otras posibles experiencias sentimentales…). Por no hablar de lo que buscamos en una pareja, que yo creo que es muy diferente a unas edades y a otras. Creo que es de perogrullo que nadie debería plantearse una relación seria o formalizar la que ya se tiene hasta no ser una persona madura, responsable y que sabe lo que implica dar ese paso. Y eso para mí no está en un número: hay gente que es así a los 25 (poquísima), a los 30, a los 35, a los 40… y los que no lo serán nunca.
Yo conocí al que hoy es mi marido cuando yo tenía 27 años… tardísimo, la verdad. Ya me habría gustado haberle conocido antes. Pero a esa edad yo ya había vivido muuuuchas cosas por mi cuenta: terminé mis estudios, viví en el extranjero, volví, trabajé, me independicé… y lo que buscaba en un compañero de vida era mucho más exigente que lo que habría pedido a los 20 años. Cuando pensaba que no existía el hombre que buscaba, apareció. Y las cosas podrían haber ido mal o torcerse igual quizá, pero cuando ambos tienen las cartas sobre la mesa y se ve lo que se puede esperar, hay poco riesgo de equivocarse.
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