Invitados y confirmación: eternos enemigos
Que levante la mano la que se haya casado y no haya tenido algún invitado que le ha confirmado la asistencia a una semana de la boda, y porque le habéis llamado vosotras. O lo que es más grave, que tengan la desfachatez de presentarse sin confirmárselo a nadie. Da igual cuantos números de teléfono se pongan en las invitaciones. Por mi experiencia puedo decir que sólo la mitad de nuestros invitados nos confirmaron su asistencia poniéndose ellos en contacto con nosotros y durante el plazo que cabe definir como ‘razonable’.
Es entendible que por razón de imprevistos, que nos pueden surgir a cualquiera, al final no puedas asistir a una boda. Pero eso es una cosa, y ‘no saber’ si puedes ir o no hasta la semana antes es otra muy diferente. Yo a eso lo llamo tomar el pelo a la gente.
Al final habría que ponerse súper borde, y poner en las invitaciones: "Por favor, confirmad asistencia a los teléfonos tal, tal y tal antes de tal fecha, y pasada la misma, no os molestéis, que ya suponemos que no venís". Porque si no quieres venir, tío, no pasa nada, lo dices y ya está, que seguramente tampoco vamos a llorar. Sobre todo porque eso suele hacértelo gente que no invitas tú, sino que los invitan "las circunstancias", ya sabéis. Nuestros amigos nos dijeron que vendrían tan pronto como se lo dijimos (y los que no iban a poder, también). Como es lógico. Eso sí es etiqueta, y no llevar largo de cocktail, o si procede la pamela por las tardes…
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