Joyas para la novia
La sencillez de la novia es algo que tiene que primar en todas nuestras elecciones. A no ser claro, que seas de esas chicas atrevidas y rompedoras que en su vida diaria lo demuestran. Lo importante, y que repetiremos hasta la saciedad, es que la novia no sea artificial ni vaya disfrazada, si no que sea ella misma y que su vestido y complementos sean reflejo de su personalidad.
Y aquí nos ayudan mucho las joyas. Hablaremos de colgantes, collares y pulseras. En anillos, se acepta el de pedida en la mano izquierda porque en la derecha llevarás puesta la alianza una vez terminada la ceremonia.
Los colgantes dependerán del escote de nuestro vestido y del peinado que elijamos. Los grandes escotes admiten colgantes mayores que los escotes pequeños. Y los recogidos también admiten colgantes mayores que si llevamos el pelo suelto.
En cuanto a nuestros pendientes, serán de mayor importancia si no llevamos colgante. Igual ocurrirá si el pelo va recogido, el pendiente tendrá mas protagonismo así que podremos utilizarlos de mayor tamaño. Si el pelo va suelto se aconseja utilizar pendientes más pequeños.
La pulsera, y hablo en singular porque como detalle una está bien, más sería demasiado, deberá ir a juego o en consonancia con el colgante y los pendientes.
Las tres joyas podrán ser en oro blanco o amarillo. Se descartan otros colores en cuanto al engarzado. Sin embargo, podremos llevar perlas (para las no supersticiosas porque dicen que llevar perlas es señal de lágrimas en el matrimonio), piedras preciosas como diamantes o bisutería en colores claros y pastel. El oro amarillo queda mejor con vestidos de color beige o champán. Para los blancos más claros la mejor opción es el oro blanco o la plata.
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