La hora perfecta para casarse
¿Eso existe? A lo mejor es como el asunto de las meigas, que haberlas ‘haylas’, pero el caso es encontrarlas…
Yo la verdad es que no creo mucho en nada ‘perfecto’. Todo tiene sus ventajas y sus desventajas, y supongo que al elegir la hora de un enlace, si es que se puede elegir, dos cosas determinan fundamentalmente la decisión de una pareja: una es si gusta más la opción de almuerzo o de cena para el convite, y si nos gusta más la luz de la mañana o de la tarde para las fotos.
Nosotros siempre nos inclinamos un poco a hacer una boda de tarde, sencillamente por la tranquilidad que da tener toda la mañana por delante para prepararse, y no tener la obligación de levantarse a una hora intempestiva. También porque nos parecía mucho menos cansado, porque independientemente de la hora a la que se empiece una boda, siempre se acaba a las tantas. Así que si lo realmente gordo empieza después de comer, mucho mejor. En mi casa alguno hasta se echó la siesta! Y eso sí, no está de más calcular un poco cuánto vamos a tardar en el reportaje, porque como invitado, empezar a cenar a las 11 de la noche (y a mí me ha pasado en alguna) no es nada divertido. E intentar llegar a la copa de bienvenida al restaurante para pasar algún ratito con los invitados, saludando antes de entrar a cenar, también es un bonito detalle.
Y con respecto a la luz, yo no entiendo mucho, pero sí que he oído decir que la de la tarde suele favorecer más, aunque eso debe hablarse bien con el fotógrafo y que os lo explique, antes de fijar la hora de la ceremonia definitivamente. Porque yo no llevé fotógrafo profesional, y a pesar de que todo se desarrolló con mucha ligereza, cuando quisimos llegar a hacernos cuatro fotos ya apenas había luz. Si eso os da alguna idea, yo me casé a las 7 de la tarde en septiembre, en Huelva… con que hubiera sido a las 6 habría estado bien. Y eso, claro, también depende de la época del año. Si hubiera sido abril o mayo a lo mejor habría estado bien…
Ahora ya no está muy de moda, pero no hace tantos años, mucha gente se casaba a las 8 o las 9 de la mañana, y a lo que se convidaba era a un desayunito… se tiraba menos la casa por la ventana, me temo.
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