La madre de la novia

Será porque yo he sido novia, y la madre es la mía, que me da pena la poca importancia en la boda que se le da a la madre de la novia (al igual que al padre del novio). Me refiero a la ceremonia sólo, claro, porque durante toda la preparación su importancia es fundamental. En cuanto a apoyo, soporte, consejo al elegir la ropa, paño de lágrimas cuando algo se tuerce, intermediaria con los invitados de su parte… las mil cosas que sólo puede hacer una madre.

Por supuesto, igual que la madrina (y los papás de los novios), debe tener voz y opinión, pero sin pasarse. Yo sé que mucha gente no compartirá esta opinión conmigo, pero yo sigo pensando así, que los que se casan son los novios y en cualquier caso, ellos deberían tener la última palabra en las cosas fundamentales de una boda. De acuerdo que es mejor ‘acomodar’ un poco las cosas para que gusten a todo el mundo, pero a veces no puede ser. Y tratar de dar gusto a los demás es acabar traicionando cosas que son importantes para ti. Desde luego ese no fue el caso con mi madre, la verdad, porque en ningún momento metió baza para nada. Aunque al principio estaba un poco disgustada porque no fuésemos a hacer eucaristía en la boda! :) Pero creo que finalmente entendió que no sería muy consecuente con nuestra vida.

Uno de los momentos más bonitos que yo viví con mi madre no fue cuando recorrimos tiendas para elegir mi vestimenta, sino cuando buscábamos la suya. No tuvimos que andar mucho, la verdad, porque enseguida vimos cosas que nos gustaban. Y cuando dio con el vestido que finalmente llevó, yo estaba encantada. Se veía guapísima. El vestido era sencillo, pero una monada, y le sentaba espectacular. De camino a casa sólo iba pensando lo guapa que iba a estar mi madre el día de mi boda, y estaba feliz. En el protocolo de colores, ya sabía de qué color iría mi suegra y el estilo, y ella escogió algo muy diferente, pero armonioso.

En la ceremonia, les dimos tanto a mi suegro como a ella las moniciones de las arras y de los anillos para que los leyeran, y a ella y a mi suegra les encargamos encender las velitas individuales, que nos representaban a nosotros, para entregárnoslas y encender nosotros la ‘vela de la unidad’.

Resumen: una madre tiene que ser importante tanto si es madrina como si no.


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