La nulidad matrimonial
Bueno, no es un post sobre una cuestión muy bonita, la verdad, pero al fin y al cabo es inherente al matrimonio eclesiástico, lo mismo que la separación y el divorcio al civil. Aunque comencemos cada historia de pareja con la mayor de las ilusiones, a veces no tiene un buen final (a veces porque nunca tuvieron tampoco un buen inicio…), y debemos conocer un poco cuáles son los pasos a seguir para ponerle punto y aparte.
La cuestión de la nulidad debe ser un punto ineludible de nuestra formación en los cursillos prematrimoniales. Acerca de ella se nos dirá, para empezar, que es lo único que puede disolver un matrimonio eclesiástico, y no porque sea como un divorcio. La nulidad ANULA el matrimonio sentenciando que, por la causa que sea, nunca existió. No rompe un vínculo porque lo que declara es que nunca hubo tal vínculo.
Comunmente se piensa que las nulidades matrimoniales son sólo para ricos y que todas se deciden en el tribunal de La Rota, y no es así. Las costas del trámite que pone la iglesia rondan los 600 euros y uno se puede acoger a ayudas, subvenciones, e incluso a la gratuidad total si puede demostrar que lo necesita. Lo que más puede subir son las minutas de los abogados, que cada uno puede pedir lo que quiera. Pero la iglesia también tiene una opción similar a los abogados de oficio para quienes quieran y lo necesiten.
Hay una serie de causas en el derecho canónico que justifican la nulidad, y tendremos que saber si podemos acogernos a alguna. Por ejemplo, ocultar a la pareja la homosexualidad propia, o la impotencia (antecedente y perpetua), o la imposibilidad de tener hijos, puede ser causa de nulidad, entre muchas otras. En la página web Matrimonio nulo podéis encontrar bastante información sobre las causas y el proceso en sí, pero para ampliar la información habrá que recurrir mejor a la ayuda de un experto, que nos pueda asesorar acerca de las posibilidades de nuestra demanda. Primero determinando que haya una causa que llegue a ser aceptada, porque no se presentan muchas, pero de las que llegan a aceptarse prosperan casi todas. También hay que tener en cuenta que no deja de ser un proceso en el que intervienen letrados, hay interrogatorio de las partes, se piden pruebas documentales, periciales y testigos… Es decir, algo que, en lo personal, puede no ser fácil. La mayoría se tramita entre un año y un año y medio.
Mi opinión personal es que la nulidad matrimonial suelen buscarla o verdaderos creyentes, o personas que por otras razones desean tener la oportunidad de casarse por la iglesia con otra persona en algún momento. La mayor parte de la gente acepta que si se vuelve a casar alguna vez, tendrá que hacerlo sólo por lo civil, lo cual tampoco creo que les suponga demasiado trauma, si la primera vez que lo hicieron tampoco tenían fuertes convicciones para ello.
Lo que me queda es la duda de si la nulidad tiene efectos civiles… es decir, que si cuando te casas por la iglesia, por lo de concordato, ya te consideran casado a efectos civiles, al revés debería ser igual, verdad? Pues en algunos sitios he leído que es automático y en otros que hay que tramitar una especie de convalidación. Supongo que hay que informarse bien de todo.
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September 29th, 2008 at 12:19 am
La nulidad matrimonial cobra renovada vigencia cuando algún conocido la tramita, la consigue o simplemente se comenta la posibilidad que pueda iniciar la tramitación.
Dependiendo de quien sea, el tema cobra mayor o menor difusión y permite la opinión de muchos que con escaso conocimiento del tema, sólo consiguen llevar confusión y desánimo a muchísimos católicos que trascurren sus días en el más absoluto anonimato.
Desde www.labarcaglobal.blogspot.com, quizás el primer y único blog global para católicos divorciados en nueva unión de todo el mundo hispano parlante, instamos a que el tratamiento que en estos días está recibiendo este tema, tan caro a nuestros sentimientos, no actúe como un elemento negativo en nuestra problemática.
Los procesos de nulidad no son patrimonio exclusivo de los ricos y famosos y la necesidad que se difunda adecuadamente este tema, es una obligación de todos los que estamos comprometidos con la Iglesia, asesorándonos respecto de las verdaderas posibilidades de tramitarla con alguna cuota de esperanza y en caso contrario, buscando caminos de inserción en pastorales específicas que nos reconforten espiritualmente.
Mundy (labarca@ymail.com)