La tornaboda
Este es un concepto que aprendí de uno de mis mejores amigos, extremeño, con el que viví muchos años. Lo escuche por primera vez cuando fuimos a la boda de otra amiga, y el día después de su boda, antes de que todos regresáramos a casa y ellos partieran de viaje, nos convidaron a un almuercito a los amigos más íntimos y los padres.
Me pareció una idea estupenda, que no había visto nunca antes, no sé exactamente si es más típico de unas zonas u otras. Luego indagando he visto que en Latinoamérica es algo más conocido, especialmente en México (donde también lo llaman ‘recalentado’). Es la ocasión de que, una vez pasado todo el terremoto de la boda, al día siguiente, más relajaditos, se reúnan los más íntimos y comenten las mejores jugadas del día anterior. ¡Es sorprendente de las cosas que te enteras en la tornaboda! en serio. Todas esas historietas y anécdotas que suceden alrededor de tí, y que tú claro, no te das ni cuenta.
Nosotros organizamos la ‘tornaboda’ en un restaurante chiquito cerca del muelle, comiendo rico pescaíto frito, y luego nos fuimos todos a la playa. Como no habíamos organizado nada parecido a una despedida de solteros, lo tomamos como una bienvenida de casados, y lo pasamos en grande. Un día relajante, distendido y sobre todo, íntimo. Para mí fue muy especial porque todos los amigos estamos desparramados por la geografía nacional y no tenemos muchas oportunidades de reunirnos todos así. Definitivamente, si teneis tiempo y sobra un pellizquito del presupuesto (tampoco tiene que ser un sitio carísimo, sólo algo que os guste y donde estéis cómodos) es super recomendable
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