Lo más parecido a una dama de honor
Efectivamente, nunca se me ocurrió tener damas de honor, la verdad. Creo que no es una costumbre muy propia de nuestra cultura y aunque nos sobren amigas que quieran participar activamente en nuestra boda, no sé si estarán muy dispuestas a vestirse todas con el mismo uniforme y estar allí plantadas
me parece divertidísimo verlas en las pelis, pero no me habría gustado tenerlas en la mía (y mucho menos serlo, claro)
Pero leyendo sobre el tema vi que la dama de honor principal se supone que es el punto de apoyo más importante de la novia llegado el gran día. Por eso hay que elegir a alguien templado, que mantenga la calma, y que pueda tranquilizarte llegado el caso. Entre sus tareas más importantes, destacan: organizar tu despedida de soltera (si la hay); ayudarte a vestirte; velar en todo momento por el perfecto estado de tu vestido; organizar al resto de las damas de honor; sostener el ramo de flores cuando sea necesario durante la ceremonia…
Ruth, mi "dama de honor", fue principal y única, por doble motivo: uno, porque ella es irrepetible, y dos porque no había ninguna más
yo no la designé como dama de honor, ni ella se propuso, pero llevó a cabo casi todas esas tareas. Estuvo conmigo desde el principio, me acompañó a elegir casi todo, estuvo en todas mis pruebas, me dio todo su apoyo cuando la pifiaron con mi vestido a última hora… y en el momento clave de más nervios, cuando ya me tenía que empezar a vestir, la primera que llegó fue ella, si no hubiera estado allí no sé si hubiera acertado a vestirme. Todos los demás se estaban preparando, pero ella se preparó mucho antes para poder estar conmigo. Me distrajo para que no me echara a llorar, y estuvo en todo momento a mi lado ayudándome a subir y bajar de los sitios, cogiéndome el ramo, atusando mi vestido para las fotos…
Eligió un vestido y un peinado espectaculares, estaba guapísima (es que es guapísima :)) Ningún vestido que haya visto en las cutre pelis de sobremesa podría haberlo superado.
No fue ninguna coincidencia que la eligiera a ella para que hiciera el discurso de bienvenida de mi boda. Es la que más me conoce, y con quién más momentos buenos y malos he compartido. Por supuesto adoro al resto de mis verdaderas amigas, que son muy poquitas, pero la relación con ella es especial.
Y yo sólo deseo poder estar a la altura cuando llegue su momento, que se que llegará y espero que muy pronto, porque es una mujer extraordinaria, y se lo merece todo. Aunque ella me ha dejado el listón altísimo
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