Los autoinvitados e organizadores
En una boda, las personas más importantes son el novio y la novia. Hasta ahí estamos todos de acuerdo. Sin embargo no podemos dar por hecho que serán ellos quienes inviten y quienes organicen. Hemos hablado en otras ocasiones de que la participación de los padres en la organización de la boda depende de la relación con sus hijos, de la forma que sean los padres y del dinero del que dispongan o con el que vayan a participar en el evento.
Por otro lado nos encontramos con los “organizadores espontáneos”. ¿Todavía no has tenido ninguno? Pues prepárate por que seguro que sale algún amigo o familiar que decide darte una sorpresa con respecto a algo importante en VUESTRA boda y ni si quiera piensa consultaros. Esta persona está convencida de que os va a encantar, así que practicar en casa frente al espejo todas esas caras de agradecimiento para que no se note lo más mínimo que preferirías que se hubiese estado quietecito.
Y luego están las personas que se enteran de que te vas a casar y, sin tu haber dicho nada, ellos dan por echo que están invitados a la boda y tienen la desfachatez de deciros que no hace falta que les enviéis invitación, que ellos la recogen cuando queráis… Y eso en caso de que sean algo educados, porque habrá otros que se presenten el mismo día del enlace. Entonces sería un trago decirles que no hay sitio para ellos. Ten preparado siempre uno o dos cubiertos de más por si crees que alguien pueda hacerte esa jugada.
Ante este tipo de dificultades en las que se nos cierra el estómago y la cabeza parece explotarnos, lo mejor es respirar hondo, pensar que es el día más feliz de tu vida, que sólo pasa una vez y que lo más importante es que os queréis y por eso os casáis. Prepara los detalles hasta donde puedas, luego deja que todo siga su curso y pon siempre tu mejor sonrisa ante las peores adversidades.
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