Mi primera prueba
Hoy ha sido la primera prueba del vestido. Fui muy previsora, y hace seis meses que ya lo elegí. Me pidieron que llevara mis zapatos y el sujetador. Cómo el sujetador lo compré en la tienda, estaba allí. El can-can que he tenido hoy puesto será el mismo que lleve el día de la boda y también me lo han ajustado según mi altura.
Hoy me he probado el que se suponía era mi vestido. Bueno, lo sigue siendo, sólo que es dos tallas más grandes del que me probé. He perdido volumen, aunque en peso no he adelgazado más que un kilo. Así que cuando me lo he visto puesto, no me he gustado mucho. En seguida han empezado a poner alfileres por los costados, en el cuello, en la espalda y parece que ha tomado algo más su forma.
Tras tener ajustado el cuerpo, han ajustado la largura del vestido. Una vez ajustado todo, hemos comprobado que, al andar, todo quedaba bien. Y ya me he visto mejor delante del espejo. En la siguiente prueba, volveremos a comprobar que la mantilla que llevo (la mantilla que llevó mi madre en su boda) queda bien con el vestido. Cuando lo elegimos y la probamos, nos gustó, pero hoy hemos visto que el cambio de color queda un poco raro. De todas formas, no son iguales los tonos de las telas con luz artificial que con luz solar.
La boda es a final de septiembre, aún estamos a ocho meses. La siguiente prueba será a finales de julio. Seguro que quedo mucho más contenta entonces. De paso hoy ha aprovechado mi madre para comprarse el vestido, que al ser del catálogo pasado y al tener un descuento del 10% por ser familiar mío, le ha salido sólo por 540€ (no está mal, sabiendo que la mayoría rondan entre los 800€ y los 1.000€)
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