Novia a la carrera
O novios, que nunca se sabe
y por las historias que se oyen contar, son muchos más que muchas los que, a última hora, desaparecen con todo el ‘chiringuito’ montado.
A la mayor parte de la gente que nos casamos con la cabeza medianamente amueblada, las historias de novios y novias ‘a la carrera’ nos suenan como a chiste, como mucho a leyenda urbana. Como elemento central del guión de una comedia cinematográfica (como la que hizo Julia Roberts). ¿A quién se le ocurriría ‘rajarse’ en el último momento? Y sobre todo, ¿por qué?
El que lo hace a propósito imagino que entre sus motivos tendrá que estar principalmente, el miedo. Al compromiso, a no estar seguro de si va a salir bien, a no haber pensado las cosas lo suficiente… pienso que la mayoría de la gente que decide casarse lo hace sabiendo lo que hace. Pero también creo que hay otro porcentaje que lo hace como se hacen muchas otras cosas en la vida, por diversión. Porque es divertido, al fin y al cabo es una fiesta! Te hacen montones de regalos y en muchos casos, sales con un buen fajo de billetes en el bolsillo. Y te riega de protagonismo total durante meses, y no digamos el mismo día de la boda.
Pero aunque hay parejas que puedan ser así de superficiales los dos, a veces coincide que sólo es uno, y el otro se ha dejado ‘arrastrar’ hasta allí. Y cuando está a dos pasos de salir a escena, bum! golpe de miedo escénico y a correr se ha dicho. Después de todo, quizás no estén tan enamorados como se creían.
He oído alguna historia de novios que no huyeron a propósito, pero que enajenados por los efectos de una despedida de soltero demasiado cercana al día de la boda, misteriosamente ‘olvidaron’ que se tenían que casar aquel día. Cuando se desata el drama porque la novia llega a la iglesia y no hay ni rastro del novio, ni nadie lo ha visto, la guardia civil sale en su busca. Y para sorpresa de todos, se lo encuentran en el bar del pueblo, con ropa de diario, comiéndose una hamburguesa. ¿Es o no es para matarlo??
Moraleja: las despedidas de soltero, como mínimo, un mes antes
En serio, hay que pensar las cosas bien. No debe ser nada divertido que te dejen plantado en el altar. Ni durante la quincena anterior a la boda, tampoco.
You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.









Leave a Reply