Un regalo relajante: fin de semana en un balneario
Sin duda, fue el regalo más relajante que recibimos en nuestra boda. Se les ocurrió a los compañeros de trabajo de mi marido, y nos llegaron con un ‘vale por un fin de semana en un balneario’ que nos contratarían a través de dormirenbalnearios.com cuando decidiéramos a cuál queríamos ir.
Nos decidimos por el Gran Hotel Balneario, en Baños de Montemayor (Cáceres), porque no está demasiado lejos y nos pareció que tenía el encanto especial de los balnearios antiguos. Fue fundado en 1928, y aún conserva parte del enclave de las termas romanas originales de la zona (ahora museo). El contratiempo fue que el fin de semana que elegimos un viaje organizado del Inserso había reservado todo el hotel, así que nos dijeron que podíamos alojarnos en otro hotel del grupo a sólo 5 kms, el Termal Resort El Salugral, en Hervás (Cáceres). Es mucho más moderno, pero a cambio está en un entorno natural precioso.
Nos dieron una suite enorme y muy bonita. Teníamos pensión completa, así que disfrutamos de la cena ya la primera noche, cuando llegamos. Y al día siguiente, sábado, era nuestro día de ‘Aventura Termal’, que incluía uso ilimitado de la piscina climatizada hidroactiva y el gimnasio y un circuito por el spa que incluía:
- Hidromasaje en jacuzzi
- Pediluvio
- Hamman (baño de vapor)
- Frigidarium (después del hamman, en el frigidarium te frotas el cuerpo con nieve, aunque en otros balnearios es una piscinita de agua fría)
- Sala de nebulización
- Ducha circular
- Reposo en mármoles calientes
- Duchas de contraste (rociación, nebulización, filiform)
- Piscina y jacuzzi exterior (solo en temporada)
Tenían muchos otros servicios mucho más especializados, claro, aunque no estaban en nuestro ‘paquete’. Pensamos en contratar aparte un masaje de aromaterapia, pero al final no nos venía muy bien los horarios que quedaban y no nos apuntamos (una pena). Y salimos el domingo después de un gran desayuno, para recorrer un poco la zona antes de volver a casa.
Pero ni que decir tiene que salimos de allí como dos ositos de trapo, relajaditos relajaditos
fue un regalo GENIAL, que disfrutamos al poco de volver de la luna de miel.
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