Velo amantillado
Se trata del velo común pero con detalles en los bordes de la mantilla, es un velo bordado. Su uso es común en vestidos muy adornados ya que resta protagonismo al tocado y lo suma al vestido. Si el vestido lleva muchos bordados, la mejor elección será la del velo amantillado ya que pueden ir a juego y completar el vestido. Se puedes optar por la opción tradicional y utilizar un velo de tul sin bordados, de esa manera el vestido será el protagonista.
El color del bordado del tul puede variar según los gustos. Para las novias menos tradicionales se incluyen tonos en rojo o burdeos a juego con algún detalle del vestido en el mismo color. Para las más tradicionales se puede elegir cualquiera de las variedades del blanco o del beige coordinado con la gama de tonos del vestido.
La largura de estos velos suele variar desde los dos metros hasta los cuatro. Son muy vistosos para las fotografías y una vez comenzado el banquete es mejor guardarlo para disfrutar mejor de la fiesta. Es el recurso ideal para aquellas que quieren utilizar un velo largo. La novia actual ya no se tapa la cara con parte del velo, así que, dependiendo del volumen que se le quiera dar a la parte superior, se puede llevarlo hacia atrás. A muy pocos hombres les gusta que la novia aparezca con el velo cubriéndole la cara.
Se sujeta al pelo mediante horquillas, mediante una diadema, una corona… que luego se conserva como adorno en el pelo al comenzar el banquete de bodas.
Si conservas un velo familiar es una buena opción para ahorrar bastante dinero, ya que los velos amantillados bordados a mano no podrás adquirirlos por un precio inferior a los 1.000 €.
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