F.A.N.A.E.
FEDERACION NACIONAL DE ASOCIACIONES DE ESTETICISTAS

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CONSEJOS Y NORMAS GENERALES SOBRE EL BRONCEADO

Alberto Fernández Pamos

  • Un Filtro debe aplicarse aproximadamente 30 minutos antes de la exposición al sol, dando así tiempo suficiente para que los filtros se repartan homogéneamente por la piel.

  • Aplicar nuevamente el filtro tras hacer deporte o haberse producido una gran sudoración (por ejemplo: cuando nos metemos en un coche a 50º y empezamos a sudar).

  • Hidratarse por vía oral: beber mucho agua.

  • Protegerse con prendas de algodón o hilo, gorras y gafas de sol

  • Es muy importante repetir constantemente la aplicación de un filtro en las zonas más desprotegidas y en las que más se producen cáncer de piel; la nariz, párpados, labios, escote, cara en general y manos. Un consejo especial para las mujeres es protegerse las manos, ya que cuando se llega a cierta edad, la melanina que constantemente ha estado trabajando (pigmentando la piel de las manos), al no haber una perfecta renovación celular por el paso de los años, esos pigmentos se van transformando en indeseables manchas.

  • Al viajar en coche el mejor filtro de protección para los rayos UVB son las ventanillas subidas, pues los UVB no atraviesan el vidrio, pero sí lo hacen los UVA.

  • Evitar tumbarse al sol entre las 12 de la mañana y las 5 de la tarde, horario en el que más rayos UVB atraviesan la atmósfera.

  • Aprovechar el resto de las horas para tomar el sol moderadament porque los rayos ultravioletas son menos dañinos al llegar sólo los UVA y en menor proporción.

  • No perfumarse los días que dediquemos a tomar el sol, ya que los aceites esenciales que contiene los perfumes pueden precipitar y provocar una reacción en forma de mancha amarilla.

  • Si vamos a la montaña, utilizar una protección más alta, pues cada 300 metros de latitud aumenta un 4% el riego de eritema solar al disminuir la capa atmosférica encargada de absorber parte de las radiaciones.

  • Protegerse de los reflejos. La nieve refleja un 80% de las radiaciones, la arena un 20%, y otros que reflejan menos son el asfalto, el suelo cerámico y las gotas de agua sobre la piel que actúan casi como lupas de aumento

  • La utilización de autobronceadores cuyo efecto dura unos cuantos días por su base de D:H:A: (Dihidroxiacetona), nada negativos en su uso, no protegen de las radiaciones, por lo que se debe utilizar igualmente protección. Los autobronceadores a base de pigmentos férreos, que suelen durar horas hasta que nos duchemos, si sirven "algo" como protector solar.

 

ANTES DE TOMAR EL SOL

  • Antes de aplicar cualquier cosmético, ducharse para retirar restos de cloro, sal, etc. Y dejar así preparada la piel.

  • Aplicar productos con antirradicales libres, al menos 20-30 minutos antes de la exposición al sol, pues se trata de evitar daños que produce el sol, no de reparar los daños ya con seguridad irreparables.

  • Lo ideal sería utilizar inmunomoduladores para ayudar a nuestro sistema inmunológico a defenderse de laas radiaciones UV.

 

DESPUÉS DE TOMAR EL SOL

  • Aplicar no sólo productos hidratantes, sino los que contengan también proteínas, aminoácidos..., ya que el sol es el peor enemigo de las proteínas de sostén. Si además tenemos eritema aplicar aftersun como calmante, los aftersun en general no reparan, sólo calman o refrescan.


CRITERIOS SOBRE EL BRONCEADO SOLAR

DR. Luis Carlos Jiménez Nieto

La exposición al sol posee conocidas propiedades benefactoras, como son: su capacidad de transformar la provitaminas, su acción estimulante sobre el metabolismo (acciones antirraquítica y antianémica) y los efectos de bienestar general que origina.

La radiación solar provoca en la piel vasodilatación, que favorece el aflujo de sangre, la activación de las secreciones sudoral y sebácea, el engrasamiento cutáneo por hiperqueratosis y el oscurecimiento de la piel por la acción de la melanina.

El sol produce radiaciones que provocan sobre la piel distintos efectos según la longitud de la onda. Cuando la longitud de la onda está alrededor de los 400 nanómetros se produce el bronceado. Los efectos sobre la melanina se originan en longitudes situadas entre los 290 y los 350 nanómetros, mientras que las quemaduras aparecen entre los 250 y los 290 nanómetros.

La pigmentación cutánea es una reacción defensiva de la piel al estímulo luminoso. El oscurecimiento por la piel depende de factores relacionados con la exposición solar y con la disposición del individuo.

La pigmentación se desarrolla después de las exposiciones poco intensas y repetidas, en sujetos de piel morena o bien después de una fase previa de enrojecimiento, en los sujetos de piel clara.

La disposición constitucional de cada persona su sensibilidad a la radiación solar y su grado de pigmentación. En general, la persona de piel muy blanca (nórdico, centroeuropeos etc.) sufren quemaduras y no se broncean, mientras que las personas de pigmentación morena, adquieren un intenso bronceado con facilidad.

Las reacciones cutáneas de la piel no dependen solamente del grado de pigmentación, sino sobre todo de que la piel sea muy fina y muy seca; de lo que se deduce que la protección natural contra el sol no depende simplemente de la pigmentación, sino que es más importante el tipo de piel, determinado por el espesor, las secreciones y la vascularización.

De todo lo expresado con anterioridad se deduce que el bronceado no es más que un efecto secundario de la acción del sol. Por tanto, el asociar bronceado cutáneo con salud es un error, y la obsesión por tener ese grado de pigmentación es un error aún más grave.

Los prejuicios que origina la exposición prolongada a los rayos solares son conocidas por la medicina desde hace mucho tiempo.

Esta reflexión nos conduce a plantearnos con qué criterios deberíamos exponernos al sol durante la estación estival.

La forma adecuada de tomar el sol debe ser progresiva, incrementando el tiempo y la superficie expuesta de la piel cada día se iniciará con cinco minutos, empezando por las piernas, y con el transcurso de los días, se alcanzarán los 20-30 minutos (según el tipo de piel) para toda la superficie corporal (nunca más de cuatro horas diarias). Es conveniente evitar las horas centrales del día (entre las 10 y las 16 horas), cuando los rayos solares alcanza su máxima perpendicularidad. No fiarse de las nubes, ya que dejan pasar el 80% de la radiación ultravioleta.

El acostumbramiento a los rayos ultravioletas no es un fenómeno paralelo al de pigmentación, al comienzo de la exposición y también después, se utilizará un preparado fotoprotector adecuado al tipo de piel (índice igual o superior al 15), especialmente en las partes más salientes y sensibles (nariz, pómulos y hombros). Un fotoprotector solar óptimo es aquel que detiene las radiaciones menores de 320 nanómetros (que son eritematógenas) y permiten el paso de aquellas de mayor longitud de onda que poseen efectos melanogénicos.

El sol conviene tomarse en movimiento y no tumbado, procurando refrescar la piel con agua y volviendo a utilizar fotoprotección. Debe protegerse la cabeza (gorro) y los ojos (gafas antisolares). Los vestidos no permiten pasar las radiaciones ultravioletas, aunque algunos tejidos sintéticos (nylon, seda artificial etc.) pueden ser parcialmente permeables. Es conveniente no usar cosmético alguno ( perfume, colonia, maquillaje etc.) porque la exposición solar puede provocar reacciones fototóxicas y fotoalérgicas.

Aunque no existe contraindicación alguna, debería vigilarse la exposición solar en niños (riego de quemaduras) y ancianos ( riesgo de tumoraciones cutáneas), personas débiles, embarazadas (riesgo de melasma), en la menstruación (por el riesgo de congestión vascular) y durante la digestión. Se recomienda no exponer al sol a los bebés menores de seis meses.

La exposición prolongada al sol está totalmente contraindicada en personas con procesos cutáneos (herpes, erupciones, tumoraciones, etc.) y orgánicos (porfirias, infecciones, intoxicaciones, tratamientoa medicamentosos fotosensibilizantes, etc.)

 

"LOS ESPAÑOLES Y EL SOL"

Un estudio sobre "los españoles y el sol" revela que la mayoría de la población desconoce lo que es un melanoma. Sobre un total de 1.600 entrevistas realizadas a personas de ambos sexos mayores de 18 años, sólo el 28% considera que el exceso de sol ocasiona cáncer de piel, alrededor del 30% reconoce que padece quemaduras en la piel durante el verano y el 81% declara ser un incondicional de los baños de sol. Por sexos son las mujeres las que más tiempo se exponen al sol (el 47% frete al 37% de los hombres), pero también son las que utilizan con más frecuencia cremas de protección ( el 52% de las mujeres frente al 29% de los hombres).

Lo más grave de todo es que el 68% de los encuestados no sabe lo que es un melanoma malígno ni lo relaciona con el sol. Este conocimiento es independiente de la edad y el sexo de los encuestados, relacionándose sólo con el nivel cultural (tienen estudios-46% o leen la prensa-42%).

PELIGRO DEL BRONCEADO

(efectos de los U.V.A)

_Manchas en la piel y en los labios.

_Fotosensibilidad

_Envejecimiento prematuro de la piel

_Inmunosupresión

_Alteración de la estructura molecular del ADN

_Lesiones cutáneas precancerosas

_Cáncer de piel

_Desencadenamiento o reactivación de algunas enfermedades de la piel

_Alteraciones oculares (cataratas precoces).


 
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