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Angeles García García
Psicóloga Clínica del Grupo Ellison
Ningún tema está rodeado de tal cantidad de
mitos y malentendidos como el de la obesidad y el adelgazamiento.
Hubo épocas en que la obesidad era un signo de buena salud, un indicio de buena
situalción económica e incluso un atributo de belleza. Pero la creencia popular de que
la gordura es sinónimo de salud pasó a la historia.
Costes personales de la obesidad:
Actualmente en las sociedades occidentales en
la que delgadez es símbolo de salud, belleza y aceptación social, la obesidad conlleva
unos costes adicionales importantes, ya que crea una serie de actitudes negativas dentro
de la población con normopeso que conduce a la discriminación del individuo obeso y con
frecuencia presentan problemas psicológicos tales como pérdida de autoestima, pobre
autoimagen, depresión, relaciones interpersonales pobres conducen a un aislamiento total.
Todos estos factores hacen que el individuo obeso, experimente altos niveles de ansiedad,
y que le comporten costes personales elevados.
¿Qué es la obesidad?:
La obesidad se caracteriza por una
acumulación excesiva de grasa corporal innecesaria.
Es un transtorno que se puede producir en ambos sexos, aunque su prevalencia en uno u
otro varía con la edad, apareciendo tanto en la infancia como en la adolescencia y en la
edad adulta.
El grado de obesidad se establece en relación al llamado peso ideal y existen diversas
formas de clasificarla: en función de los rasgos morfológicos del tejido adiposo
(hipertrófica o hiperplástica), en función de la edad de comienzo (infantil o adulta),
en función de la distribución anatómica del tejido adiposo (androide o ginoideo), o
según la causa (herencia, actividad física, estilo de la alimentación, alteraciones
metabólicas y hormonales, continuos regímenes hipocalóricos, estados emocionales cono
la ansiedad y el estrés...).
Uno de los problemas más extendidos en
nuestro tiempo:
Podemos decir que la obesidad, es un
subproducto de la civilización. Directamente ligada a la manera moderna de alimentarse y
como consecuencia de los continuados y sucesivos regímenes hipocalóricos.
Los que están acostumbrados a los regímenes hipocalóricos saben muy bien a lo que nos
referimos y que la menor infracción puede hacerles recuperar los kilos que les había
costado semanas perder.
Se ha comprobado que las personas con fuertes fluctuaciones de peso, aumentan el riesgo de
padecer enfermedades cardiopáticas, así como la probabilidad de recuperar el peso
perdido.
Esto no indica que perder peso sea nocivo sino que conviene tomarlo con
precaución.
Pero sólo existe una solución para desprenderse de los kilos supérfluos
definitivamente: comer, pero comer de forma diferente.
Primer paso: Cambio de actitud:
Es importante tender hacia una filosofía de
vida que nos lleve a la adopción de nuevos hábitos alimentarios; de tal forma que perder
peso puede ser algo más sencillo y gratificante.
Vivimos en una sociedad en la que se nos ha condicionado a buscar remedios
inmediatos. Pero, ya sea buena salud o un cuerpo delgado el único modo de lograrlos es la
permanente adopción de hábitos sanos en sus hábitos cotidianos. Lo importante no es
la privación a corto plazo, sino los cambios a largo plazo.
En primer lugar, se necesita un cambio de actitud hacia la dieta y la buena saludo.
Cambiar hacia una actitud de "lo que bueno para mi cuerpo" y no en "lo que
tengo que privarme de comer para rebajar cinco kilos desde hoy a la noche del
sábado".
¿Qué favorece comer más?
Se come por una infinidad de razones que
no tienen nada que ver con el apetito. Comemos para ser sociables, para ser
aceptados, por ira, aburrimiento, frustración, aceptación y, sobre todo, por hábito. Y
a menudo ni siquiera somos conscientes de lo que estamos haciendo. Todas las conductas
alimentarias son aprendidas, por lo tanto los hábitos malsanos pueden
"desaprenderse" y sustituirse por otras conductas más positivas. Se ha visto
según distintas investigaciones, que muchas mujeres obesas han perdido la sensación de
hambre, no la pueden diferenciar de otras sensaciones. El acto de comer se ha convertido
en una respuesta habitual a cualquier emoción (nerviosismo, ansiedad,
irritabilidad, depresión...) y es importante aprender a distinguirlas para conseguir
controlarlas. Aprender a observar por qué comemos, si comemos de más, cuándo comemos,
en qué circunstancias, con qué frecuencias y qué hábitos alimentarios tenemos resulta
de gran utilidad para saber que nos podría estar impidiendo perder peso.
Asimismo se entrelazan variables socioambientales y otros factores psicológicos
principalmente motivacionales que dificultan la adquisición de hábitos alimentarios y de
actividad física adecuados para un control permanente del peso.
¿Qué hacer para planificar un
tratamiento definitivo?
Para planificar un tratamiento efectivo
y crear un programa que se adecue a las características específicas del paciente a
tratar será necesario considerar la obesidad como un transtorno multifacético en cuya
génesis, curso y mantenimiento influyen factores genéticos, biológicos, psicológicos,
comportamentales, cognitivos y socioambientales.
Los tratamientos combinados parecen ser los que han recogido mejores resultados, El
aprendizaje y la incorporación de técnicas psicológicas en los tratamientos estéticos,
han mostrado una reducción significativa en las tasas de abandono del tratamiento, una
mayor adhesión al mismo, los sujetos mejoran notablemente su funcionamiento psicológico,
aumenta su autoestima y como muy importante, aumenta la confianza y el apoyo de nuestra
clienta.
CONSEJOS ÚTILES
PARA LA ESTETICISTA |
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· Educar no hacia la
pérdida de peso rápida y espectacular, sino hacia la pérdida de peso duradera.
·
Desarrollar una actitud positiva hacia los
tratamientos estéticos como adquisición de hábitos sanos más que una relación de
autosacrificio y culpa.
·
Los tratamientos estéticos más el cambio de
hábitos favorecerá el éxito de los primeros, el mantenimiento del peso perdido y el
apoyo de nuestra cliente.
·
Tratamientos
combinados, incorporando técnicas psicológicas, optimizan el resultado y reducen las
tasas de abandono.
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Angeles García García
Psicóloga Clínica del Grupo Ellison
Publicado
por F.A.N.A.E.
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